Posiciones

En esos segundos que estuvo sentada al borde de la proa, respiró profundo y tomó todo lo que podía: el aire, las memorias de él y unos cuantos cabellos que logró arrancarle antes de ser empujada. Patricia jamás se hubiera imaginado que, aún en su luna de miel, su madre tendría razón y ella terminaría como lo había dicho: abajo y sin aire.

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