La literatura y la naturaleza perdida del hombre

El tesoro sellado del escritor canadiense y estadounidense Saul Bellow es un artículo escrito en 1960 que revela una sociedad en crisis que poco a poco se vuelve inhumana.

En el viaje hacia las distintas ciudades del estado de Illinois, el autor descubre que, aunque las personas no hacen nada “significativo” para la sociedad, sino solo trabajos autónomos y monótonos, algunos tienen un tesoro sellado que no se lo revelan a nadie y que lo encuentran en los libros.

Una de las características de este texto es que se hace explícita la influencia social y cultural que Bellow critica. Lo que subyace en las conversaciones que tiene el autor con los habitantes de algunas ciudades muestra que todavía queda un punto en común que se relaciona con los grandes temas humanos que toca la literatura.

“Apenas observamos la realidad cotidiana del discurso con algo más de detenimiento, descubrimos dificultades imposibles de resolver con las nociones de discurso que provienen del sentido común”, asegura el teórico Van Dijk.

En las conversaciones se puede ver contradicciones internas que ellos mismos no ven. Los temas de conversación son necesarios para entender los motivos que al final apuntan al tema central.

El tema principal de este escritor es la literatura como reflejo de las grandes cualidades humanas. Nos describe las ciudades visitadas, su paisaje, su arquitectura, sus oficios y hasta los programas de televisión para mostrarnos lo lineal de la vida. Además vemos cómo los aparatos reemplazan la vida humana. Nos muestra un futuro, donde se imagina qué harían las personas en una situación específica si consumieran tal literatura. Utiliza como recurso periodístico entrevistas a personas reales y nombra lugares específicos que nos permiten situarnos en el tiempo y espacio.

El texto refleja una comunidad que por haber sido reemplazada por máquinas llevan una vida al parecer monótona, aburrida y sin quehaceres significativos para la humanidad, pero a su vez estas personas leen la mejor literatura que hay. Así vemos a la literatura como un tesoro escondido, las personas no quieren revelar lo que leen para no ser vistas como extrañas, en una sociedad claramente pragmática. Esta comunidad con sus “titánicos productos” desnaturalizan en parte al hombre pero no totalmente. Hay un punto de fuga, donde se agujerea el sistema. Las personas tienen el deseo de buscar el elemento humano en la literatura, aunque esta acción no forman parte del discurso oficial de la cultura, es un indicio de que hay “un ingrediente” que falta desarrollar en la sociedad.

bellow
Saul Bellow

El contexto que desarrolla el texto de Saul es muy importante ya que es a esta sociedad a la que va a criticar, una sociedad estadounidense donde los hombres han sufrido una transformación, lo cual ya había previsto Franz Kafka en La metamorfosis, publicada en 1915. Este entorno que describe es devastador, pues el hombre ha sido reemplazado por máquinas y parece que se ha resignado a la deshumanización. Y es por medio de los libros que  vuelven a aprehender y aprender las cualidades humanas.

Su objetivo es reflexionar en cómo el sujeto se ve inmerso en un mundo que lo aprisiona e impulsa a la desnaturalización del ser humano, por eso el escritor dice frases como:  “El corazón comprensivo está desgarrado. Nos tapamos la nariz para no oler nuestra mutua pestilencia”. Aludiendo a que nos resulta difícil aceptar nuestra propia existencia individual y la de los demás. Bellow plantea una visión de la literatura como uno de los medios que albergan la posibilidad de ir contra el sistema que va desgarrando los valores intrínsecos del ser humano.

El autor se empeña en evidenciar las consecuencias lógicas de una modernidad salvaje, que ha convertido a los hombres en otra máquina más para la producción; otro recurso del capitalismo, los “recursos humanos”. Nos muestra cómo en medio de esta selva de máquinas humanas todavía podemos rescatar a individuos que quieran recuperar una humanidad olvidada buscando en las pocas librerías de su ciudad y leyendo en privado grandes clásicos de la literatura. Al final del texto nos revela que no debemos ser fatalistas pero tampoco mostrar una estupidez optimista, sino vernos tal cual somos: humanos.

Aquí se nos muestra la hipocresía y las contradicciones de las ideologías y sentimientos de una ciudad estadounidense  por medio de las prácticas cotidianas y de las conversaciones de los ciudadanos comunes. Muestra cómo el amor, la empatia, la tolerancia hacia la individualidad del otro y la mística humana se han desgastado.

No hay conexión entre lo que hacen, sienten y dicen: lo que hacen es repetir una tradición ya desgastada y carcomida por el tiempo, repitiendo sin reflexionar una fórmula de creencias y valores.

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